miércoles, 16 de septiembre de 2009

Evolución hacia la involución

Cada día que pasa vamos abriendo nuevos caminos en nuestras vidas y muchas veces no nos damos ni cuenta de ello. Y es que cada vez que pasamos por un nuevo umbral lo hacemos sin el mínimo atisbo del cambio que se está produciendo en nuestro interior. Muchas veces es imperceptible por la pequeña magnitud del mismo y hasta que no echamos un vistazo a atrás, no nos damos cuenta que esos pequeños "temblores" han podido sumar un punto en la "escala Richter" de nuestras vidas. Otras veces no queremos ser conscientes de ello y es nuestro propio subconsciente el que nos hace creer que seguimos siendo los mismos de aquella época en la que "cualquier tiempo pasado fue mejor".

Pero, ¿Por qué nos cuesta tanto mirar atrás? ¿De qué tenemos miedo? Miedo de darnos cuenta quizá, de que el rumbo que hemos seguido no era el que habíamos elegido, de que estos años atrás habíamos perdido el control de nuestra vida, de que nos agarrábamos a los troncos que arrastraba el agua en vez de nadar hacia la orilla. O quizá miedo a darnos cuenta de que el Dani de ahora no se parece al Dani de ayer, ni remotamente. Y eso nos asusta. Nos asusta darnos cuenta de que somos otra persona. Pero más nos asusta el pensar que esa persona no nos llegue a gustar nunca.

Independientemente de nuestros miedos, más tarde o más temprano acabamos mirando atrás. Casi como cuando sales huyendo y no puedes evitar mirar a tu perseguidor en algún punto del recorrido. Sólo dos preguntas nos debemos hacer, ¿Cuándo? y ¿Qué? Las dos preguntas van ligadas la una a la otra: Qué es aquello que nos va a hacer mirar al pasado y cuándo lo haremos. "Aquello" puede ser cualquier cosa, lugar, persona  o sentimiento ajeno a nuestra vida actual que repentinamente se cruza en nuestro camino. Y aquí señores y señoras entra en funcionamiento el destino. Pues en algún momento de nuestra vida habrá algo o alguien que nos haga recordar lo que un día fuimos y compararlo con lo que somos. La clave está en seguir manteniendo  ese recuerdo, que muchas veces a penas dura un abrir y cerrar de ojos.

"¿Recordar el pasado? ¡Olvídate del pasado y vive el presente!..." Infinidad de veces he podido oir esa frase en infinidad de personas que son arrastradas por la corriente de la vida. Por supuesto que no hay que encasquillarse en el pasado, pero una vez que "aquello" te ha abierto los ojos, mantenlos abiertos. Porqué mientras los mantengas abiertos podrás tener el control de tu vida. Serás capaz de evolucionar hacia la involución, volver atrás y recuperar en tu vida aquellos sentimientos y aquellas cosas buenas que, hacía ya mucho tiempo, perdiste...

5 comentarios:

Daniel Marina Alcántara, dijo...

Hacía tiempo que no escribía algo tan profundo en mi blog. Y creo que para empezar esta nueva etapa de mi vida no está mal, aunque espero mejorarlo...

Todo se lo debo a una personita con la que he tenido muy buenas conversaciones y por supuesto con la que he pasado muy buenos ratos últimamente.

Gracias por tu compañía, de todo corazón! ;-)

Esther dijo...

Me gustan tus reflexiones... ;-)
Respondiendo a tu pregunta ¿por qué nos cuesta tanto mirar atrás? matizaría que nos cuesta mirar atrás para mirarnos a nosotros mismos, porque continuamente miramos atrás... El pasado no supone incertidumbre, nos hace sentir más seguros desde la perspectiva del presente...
El cerebro usa experiencias de nuestro pasado para la toma de las decisiones en un presente o con vision de futuro. Renegar del pasado es mucho más que una tontería porque siempre vendrá con nosotros, nos guste o no.
Me parece muy sano mirar atrás con un buen fin... Aunque lo mejor es madurar, es decir, todo el mundo cambia y eso no quiere decir que sea un error... Simplemente la vida, las experiencias... ¡Nos cambian!

Daniel Marina Alcántara, dijo...

¡Efectivamente¡ Nos cuesta mirar atrás para mirarnos a nosotros mismos...
Y ciertamente no tiene sentido renegar del pasado, pero hay muchas personas que lo hacen por no reconocer los errores del pasado en vez de asumirlos y aprender de ellos.
Mirar atrás y madurar no tienen porqué ser incompatibles... al contrario! Para madurar tienes también que aprender de tus errores y eso lo haces mirando atrás...
Los cambios no son buenos ni malos... son cambios, pero es cierto que en esos cambios a veces perdemos aspectos de nuestra vida que no nos hubiera gustado perder y que no nos damos cuenta de ello hasta que no miramos atrás...

Esther dijo...

Lo que es incompatible con madurar es aferrarse al pasado...

No puedes esperar que una actitud propia del pasado siga en el presente porque te gustara. A menudo el paso del tiempo hace cambiar actitudes que nos gustaría seguir teniendo pero el cambio total implica pequeños cambios con los que quizá no estamos tan conformes.

Efectivamente los cambios, cambios son... El entorno siempre nos influye pero no te puedes pasar la mitad de la vida añorando actitudes.

Daniel Marina Alcántara, dijo...

Qué pasa!? Qué siempre tienes que tener la última palabra!!? :-P

Estoy de acuerdo contigo en lo que escribes... :-) (Calzonazos...)