lunes, 25 de enero de 2010

Leyenda de Orión y Escorpión


Orión era hijo de Poseidón, dios del mar, y de Gea, la Madre Tierra. Tenía una belleza extraordinaria y creció tanto que llegó a convertirse en un auténtico gigante. Tan enorme era, que podía andar por el fondo de los mares profundos sin que jamás las aguas le cubriera de hombros para arriba. Después de muchas aventuras, Orión fue a la isla de Quíos, donde al poco tiempo se enamoró de Mérope, la hija del rey Enopión. Tal era su amor hacia ella que la pidió en matrimonio. Enopión consintió en ello, pero previamente exigió al gigante que desmostrara su valor llevando a cabo una difícil misión. Orión tendría que exterminar un gran número de animales dañinos que estaban causando enormes pérdidas en las cosechas de la isla. Una vez que hubo exterminado todas las alimañas, el monarca se negó a cumplir lo prometido. Orión intentó vengarse de Enopión, pero no pudo encontrarlo porque este se refugió en cámara subterránea tan enrevesada, que era prácticamente inescrutable. Entonces, Orión montó más aún en cólera y, enfurecido le dió por matar con sus infalibles flechas y sin piedad alguna todos los animales que le iban saliendo al paso, ya fueran animales feroces o mansas e inocentes criaturas. Tal era el número de bajas que había causado ya, que su madre Gea tuvo que intervenir pidiéndole, sin ningún éxito, que fuera benévolo y reflexivo. Orión hizo caso omiso a las palabras de su madre y siguió en sus trece, a pesar de las repetidas advertencias de Gea. 



Un día,cuando el soberbio se encontraba reunido con sus amigos, evaneciéndose de que ni los tigres, ni las panteras, ni aún los leones o las serpientes eran capaz de producirle espanto alguno, desbordó la paciencia de su madre, la cual le mandó un escorpión muy venenoso. Orión,al verlo, no pudo contener su irónica sonrisa ante la ridiculez de aquel insignificante adversario enviado por Gea. El gigante se confió demasiado y el escorpión le picó en un pie con su potente aguijón venenoso. La terrible ponzoña se extendió por toda la sangre del cazador y éste cayó al suelo medio moribundo. Cuando vio que la muerte era ya inminente, pidió auxilio e imploró venganza al todopoderoso Zeus, ya que la muerte que le acechaba era poco glorioso para un personaje de su talante. Le pidió al dios supremo que lo colocaran en los cielos con sus dos fieles perros de caza (Can mayor y Can menor) y una liebre, para que los hombres, cuando miraran hacia arriba en las oscuras noche estrelladas, recordaran sus aventuras como cazador. También le pidió a Zeus el dominio de las tempestades, las tormentas, el hielo y los vientos a fin de poderse vengar así de su madre la Tierra (Gea). El dios fue condescendiente con Orión y atendió sus súplicas. También se encargó Zeus de situar el escorpión en el firmamento pero tuvo cuidado de ponerlo lo más alejado posible del gigante para que nunca más volvieran a enfrentarse. Así pues, cuando Orión desaparece de la bóveda celeste es cuando hace su aparición el Escorpión.




Hace muchos años ya que soy aficionado a la astronomía, quizá desde la primera vez que mire al cielo una noche estrellada... Desde entonces una de las constelaciones que más me ha llamado la atención, incluso más que La osa Mayor y Menor, ha sido la de Orión...
Nunca he sabido por qué he tenido este magnetismo  con esta constelación que me obliga a buscarla cada vez que miro al cielo, hasta que hace unos años leí la leyenda de Orión y Escorpión...
Entonces fue cuando descubrí porque Orión y yo estábamos unidos... el destino quiso que yo naciera entre el 24 de octubre y el 22 de noviembre...




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